CURSO DE PEDAGOGÍA

 

FORMACIONISTA

 

 

RAZÓN       RELIGIÓN        AMOR

Formación Cristiana
Alcuéscar
 

 

 

 

 

 

 

 


SISTEMA PREVENTIVO DE DON BOSCO

“Razón, Religión, Amor”

 

SAN JUAN BOSCO
San Juan Bosco

1815-1888
Fiesta: 31 de enero

Presbítero, "Padre y maestro de la juventud", patrono de los editores, fundador de los salesianos. Por su gran devoción a María Auxiliadora, conseguía de ella innumerables milagros.

"En su vida, lo sobrenatural se hizo casi natural y lo extraordinario, ordinario." Pío XI sobre S. Juan Bosco.

 

 Reseña

 

Tuvo una niñez muy dura. Una vez ordenado sacerdote, empleó todas sus energías en la educación de los jóvenes. Sus grandes amores que fundamentan su espiritualidad: La Eucaristía, la Virgen María, la Iglesia, la fidelidad al Santo Padre, la juventud.

Fundador de la Congregación de los Salesianos, comunidad religiosa con rama masculina y femenina, dedicados a la educación de los jóvenes, en especial los pobres. Les enseñaba la vida cristiana y diversos oficios. Atrajo y sigue atrayendo a multitudes de jóvenes a Cristo. La Congregación toma su nombre de San Francisco de Sales.

Famoso por sus sueños proféticos, ¡se conocen 159 de ellos! Quizás el mas famoso es el de la Nave de Pedro, que explicaremos mas adelante.

San Juan Bosco escribió también algunos opúsculos en defensa de la religión.

Gran constructor de iglesias, entre ellas la Basílica de San Juan Evangelista, la Basílica de María Auxiliadora y la Iglesia del Sagrado Corazón en Roma donde celebró su última misa.


 Vida de San Juan Bosco

Juan Melchor nace en 1815, junto a Castelnuovo, en la diócesis de Turín. Era el menor de los hijos de un campesino piamontés. Su niñez fue muy dura. Su padre murió cuando Juan tenía apenas dos años y medio. La madre, Margarita, analfabeta y muy pobre, pero santa y laboriosa mujer, que debió luchar mucho para sacar adelante a sus hijos, se hizo cargo de su educación.

El primero de sus 159 sueños proféticos

A los nueve años de edad, un sueño que el rapazuelo no olvidó nunca, le reveló su vocación. Más adelante, en todos los períodos críticos de su vida, una visión del cielo le indicó siempre el camino que debía seguir.

En aquel primer sueño, se vio rodeado de una multitud de chiquillos que se peleaban entre sí y blasfemaban; Juan Bosco trató de hacer la paz, primero con exhortaciones y después con los puños. Súbitamente apareció Nuestro Señor y le dijo: "¡No, no; tienes que ganártelos con la mansedumbre y el amor!" Le indicó también que su Maestra sería la Santísima Virgen, quien al instante apareció y le dijo: "Toma tu cayado de pastor y guía a tus ovejas". Cuando la Señora pronunció estas palabras los niños se convirtieron primero, en bestias feroces y luego en ovejas.

Una gran cualidad: su interés por la salvación de la juventud

El sueño terminó, pero desde aquel momento Juan Bosco comprendió que su vocación era ayudar a los niños pobres, y empezó inmediatamente a enseñar el catecismo y a llevar a la iglesia a los chicos de su pueblo. Para ganárselos, acostumbraba ejecutar ante ellos toda clase de acrobacias, en las que llegó a ser muy ducho. Un domingo por la mañana, un acróbata ambulante dio una función pública y los niños no acudieron a la iglesia; Juan Bosco desafió al acróbata en su propio terreno, obtuvo el triunfo, y se dirigió victoriosamente con los chicos a la misa.

sueño de S. Juan Bosco: PilaresSueño de los dos pilares de nuestra fe  

Sus tres grandes amores son Jesús Sacramentado, María Auxiliadora y el Sumo Pontífice, quienes fueron protagonistas en uno de sus mas famosos sueños proféticos:

Don Bosco vio que una gran barca (la Iglesia) navegaba en un mar tempestuoso piloteada por el Romano Pontífice, y a su alrededor muchísimas navecillas pequeñas (los cristianos). De pronto aparecieron un sinnúmero de naves enemigas armadas de cañones (el ateísmo, la corrupción, la incredulidad, el secularismo, etc., etc.) y empezó una tremenda batalla.

A los cañones enemigos se unen las olas violentas y el viento tempestuoso. Las naves enemigas cercan y rodean completamente a la Nave Grande de la Iglesia y a todas las navecillas pequeñas de los cristianos. Y cuando ya el ataque es tan pavoroso que todo parece perdido, emergen desde el fondo del mar dos inmensas y poderosas columnas (o pilares). Sobre la primera columna está la Sagrada Eucaristía, y sobre la otra la imagen de la Virgen Santísima.

La nave del Papa y las navecillas de los cristianos se acercan a los dos pilares y asegurándose de ellos ya no tienen peligro de hundirse. Luego, desde las dos columnas sale un viento fortísimo que aleja o hunde a las naves enemigas, y en cambio a las naves amigas les arregla todos sus daños.

Todo el ejército enemigo se retira derrotado, y los cristianos con el Santo Padre a la cabeza entonan un Himno de Acción de Gracias a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora. El sueño es detallado e incluye a varios papas...

«La Iglesia deberá pasar tiempos críticos y sufrir graves daños, pero al fin el Cielo mismo intervendrá para salvarla. Después vendrá la paz y habrá en la Iglesia un nuevo y vigoroso florecimiento».

Estimamos que la visión de los pilares es muy actual. Corresponde a la visión del S.S. Juan Pablo II para la Iglesia.  Nosotros debemos estar en sintonía espiritual con el Papa y cooperar con el de todo corazón para que la barca, la Iglesia, avance hacia los pilares.

La alegría de Don Bosco

Los muchachos de la calle lo llamaban: ‘Ese es el Padre que siempre está alegre. El Padre de los cuentos bonitos’. Su sonrisa era de siempre. Nadie lo encontraba jamás de mal humor y nunca se le escuchaba una palabra dura o humillante. Hablar con él la primera vez era quedar ya de amigo suyo para toda la vida. El Señor le concedió también el don de consejo: Un consejo suyo cambiaba a las personas. Y lo que decía eran cosas ordinarias.

Durante las semanas que vivió con una tía que prestaba servicios en casa de un sacerdote, Juan Bosco aprendió a leer. Tenía un gran deseo de ser sacerdote, pero hubo de vencer numerosas dificultades antes de poder empezar sus estudios. A los dieciséis años, ingresó finalmente en el seminario de Chieri y era tan pobre, que debía mendigar para reunir el dinero y los vestidos indispensables.

El alcalde del pueblo le regaló el sombrero, el párroco la chaqueta, uno de los parroquianos el abrigo y otro, un par de zapatos. Después de haber recibido el diaconado, Juan Bosco pasó al seminario mayor de Turín y ahí empezó, con la aprobación de sus superiores, a reunir los domingos a un grupo de chiquillos y mozuelos abandonados de la ciudad.

San José Cafasso, sacerdote de la parroquia anexa al seminario mayor de Turín, confirmó a Juan Bosco en su vocación, explicándole que Dios no quería que fuese a las misiones extranjeras: "Desempaca tus bártulos --le dijo--, y prosigue tu trabajo con los chicos abandonados. Eso y no otra cosa es lo que Dios quiere de ti".

El mismo Don Cafasso le puso en contacto con los ricos que podían ayudarle con limosnas para su obra, y le mostró las prisiones y los barrios bajos en los que encontraría suficientes clientes para aprovechar los donativos de los ricos.

El primer puesto que ocupó Don Bosco fue el de capellán auxiliar en una casa de refugio para muchachas, que había fundado la marquesa di Barola, la rica y caritativa mujer que socorrió a Silvio Pellico cuando éste salió de la prisión. Los domingos, Don Bosco no tenía trabajo de modo que podía ocuparse de sus chicos, a los que consagraba el día entero en una especie de escuela y centro de recreo, que él llamó "Oratorio Festivo".

Pero muy pronto, la marquesa le negó el permiso de reunir a los niños en sus terrenos, porque hacían ruido y destruían las flores. Durante un año, Don Bosco y sus chiquillos anduvieron de "Herodes a Pilatos", porque nadie quería aceptar ese pequeño ejército de más de un centenar de revoltosos muchachos.

Cuando Don Bosco consiguió, por fin, alquilar un viejo granero, y todo empezaba a arreglarse, la marquesa, que a pesar de su generosidad tenía algo de autócrata, le exigió que escogiera entre quedarse con su tropa o con su puesto en el refugio para muchachas. El santo escogió a sus chicos.

Oratorios, escuelas, talleres...

En esos momentos críticos, le sobrevino una pulmonía, cuyas complicaciones estuvieron a punto de costarle la vida. En cuanto se repuso, fue a vivir en unos cuartuchos miserables de su nuevo oratorio, en compañía de su madre, y ahí se entregó, con toda el alma, a consolidar y extender su obra. Dio forma acabada a una escuela nocturna, que había inaugurado el año precedente, y como el oratorio estaba lleno a reventar, abrió otros dos centros en otros tantos barrios de Turín.

Por la misma época, empezó a dar alojamiento a los niños abandonados. Al poco tiempo, había ya treinta o cuarenta chicos, la mayoría aprendices, que vivían con Don Bosco y su madre en el barrio de Valdocco. Los chicos llamaban a la madre de Don Bosco "Mamá Margarita".

Con todo, Don Bosco cayó pronto en la cuenta que todo el bien que hacía a sus chicos se perdía con las malas influencias del exterior, y decidió construir sus propios talleres de aprendizaje. Los dos primeros: el de los zapateros y el de los sastres, fueron inaugurados en 1853.

Crece la familia

El siguiente paso fue construir una iglesia, consagrada a San Francisco de Sales. Después vino la construcción de una casa para la enorme familia. El dinero no faltaba, a veces, por verdadero milagro. Don Bosco distinguía dos grupos entre sus chicos: el de los aprendices, y el de los que daban señales de una posible vocación sacerdotal. Al principio iban a las escuelas del pueblo; pero con el tiempo, cuando los fondos fueron suficientes, Don Bosco instituyó los cursos técnicos y los de primeras letras en el oratorio.

En 1856, había ya 150 internos, cuatro talleres, una imprenta, cuatro clases de latín y diez sacerdotes. Los externos eran quinientos. Con su extraordinario don de simpatía y de leer los corazones, Don Bosco ejercía una influencia ilimitada sobre sus chicos, de suerte que podía gobernarles con aparente indulgencia y sin castigos, para gran escándalo de los educadores de su tiempo.

Veía en sueños el estado exacto de la conciencia de sus discípulos y después los llamaba y les hacía una descripción tan completa de los pecados que ellos habían cometido, que muchos aclamaban emocionados: "Si hubiera venido un ángel a contarle toda mi vida no me habría hablado con mayor precisión" .

Se gana de tal manera el cariño de los jóvenes, que es difícil encontrar en toda la historia de la humanidad, después de Jesús, un educador que haya sido tan amado como Don Bosco. Los jóvenes llegaban hasta pelear unos contra otros afirmando cada uno que a él lo amaba el santo más que a los demás.

Dedicó su vida a la difusión de las buenas lecturas

Además de este trabajo, Don Bosco se veía asediado de peticiones para que predicara; la fama de su elocuencia se había extendido enormemente a causa de los milagros y curaciones obradas por la intercesión del santo. Otra forma de actividad, que ejerció durante muchos años, fue la de escribir libros para el gusto popular, pues estaba convencido de la influencia de la lectura.

Él decía que Dios lo había enviado al mundo para educar a los jóvenes pobres y para propagar buenos libros, los cuales, además eran sumamente sencillos y fáciles de entender. "Propagad buenos libros --decía Don Bosco-- sólo en el cielo sabréis el gran bien que produce una buena lectura". Unas veces se trataba de una obra de apologética, otras de un libro de historia, de educación o bien de una serie de lecturas católicas. Este trabajo le robaba gran parte de la noche y al fin, tuvo que abandonarlo, porque sus ojos empezaron a debilitarse.

En búsqueda de colaboradores

El mayor problema de Don Bosco, durante largo tiempo, fue el de encontrar colaboradores. Muchos jóvenes sacerdotes entusiastas, ofrecían sus servicios, pero acababan por cansarse, ya fuese porque no lograban dominar los métodos impuestos por Don Bosco, o porque carecían de su paciencia para sobrellevar las travesuras de aquel tropel de chicos mal educados y frecuentemente viciosos, o porque perdían la cabeza al ver que el santo se lanzaba a la construcción de escuelas y talleres, sin contar con un céntimo.

Aun hubo algunos que llevaron a mal que Don Bosco no convirtiera el oratorio en un club político para propagar la causa de "La Joven Italia". En 1850, no quedaba a Don Bosco más que un colaborador y esto le decidió a preparar, por sí mismo, a sus futuros colaboradores. Así fue como Santo Domingo Savio ingresó en el oratorio, en 1854.

Nace la gran familia Salesiana

Por otra parte, Don Bosco había acariciado siempre la idea, más o menos vaga, de fundar una congregación religiosa. Después de algunos descalabros, consiguió por fin formar un pequeño núcleo. "En la noche del 26 de enero de 1854 --escribe uno de los testigos-- nos reunimos en el cuarto de Don Bosco. Se hallaban ahí además, Cagliero, Rocchetti, Artiglia y Rua. Llegamos a la conclusión de que, con la ayuda de Dios, íbamos a entrar en un período de trabajos prácticos de caridad para ayudar a nuestros prójimos.

Al fin de ese período, estaríamos en libertad de ligarnos con una promesa, que más tarde podría transformarse en voto. Desde aquella noche recibieron el nombre de Salesianos todos los que se consagraron a tal forma de apostolado. Naturalmente, el nombre provenía del gran obispo de Ginebra, San Francisco de Sales (el "Santo de la amabilidad"). El momento no parecía muy oportuno para fundar una nueva congregación, pues el Piamonte no había sido nunca más anticlerical que entonces.

Los jesuitas y las Damas del Sagrado Corazón habían sido expulsados; muchos conventos habían sido suprimidos y, cada día, se publicaban nuevas leyes que coartaban los derechos de las órdenes religiosas. Sin embargo, fue el ministro Rattazzi, uno de los que más parte había tenido en la legislación, quien urgió un día a Don Bosco a fundar una congregación para perpetuar su trabajo y le prometió su apoyo ante el rey".

En diciembre de 1859, Don Bosco y sus veintidos compañeros decidieron finalmente organizar la congregación, cuyas reglas habían sido aprobadas por Pío IX. Pero la aprobación definitiva no llegó sino hasta quince años después, junto con el permiso de ordenación para los candidatos del momento. La nueva congregación creció rápidamente: en 1863 había treinta y nueve salesianos; a la muerte del fundador, eran ya 768, y en la actualidad se cuentan por millares: Diecisiete mil en 105 países, con 1,300 colegios y 300 parroquias, y se hallan establecidos en todo el mundo.

Don Bosco realizó uno de sus sueños al enviar sus primeros misioneros a la Patagonia. Poco a poco, los Salesianos se extendieron por toda la América del Sur. Cuando San Juan Bosco murió, la congregación tenía veintiséis casas en el Nuevo Mundo y treinta y ocho en Europa. Las instituciones salesianas en la actualidad comprenden escuelas de primera y segunda enseñanza, seminarios, escuelas para adultos, escuelas técnicas y de agricultura, talleres de imprenta y librería, hospitales, etc., sin omitir las misiones extranjeras y el trabajo pastoral.

El siguiente paso de Don Bosco fue la fundación de una congregación femenina, encargada de hacer por las niñas lo que los Salesianos hacían por los niños. La congregación quedó inaugurada en 1872, con la toma de hábito de veintisiete jóvenes, entre ellas, Santa María Dominga Mazzarello, que fue la cofundadora, a las que el santo llamó Hijas de Nuestra Señora, Auxilio de los Cristianos (o Hijas de María Auxiliadora). La nueva comunidad se desarrolló casi tan rápidamente como la anterior y emprendió, además de otras actividades, la creación de escuelas de primera enseñanza en Italia, Brasil, Argentina y otros países. "Hoy en día son dieciséis mil, en setenta y cinco países".

Para completar su obra, Don Bosco organizó a sus numerosos colaboradores del exterior en una especie de tercera orden, a la que dio el título de Colaboradores Salesianos. Se trataba de hombres y mujeres de todas las clases sociales, que se obligaban a ayudar en alguna forma a los educadores salesianos.

Nuestro Señor le inspiró un sabio método de enseñanza

El sueño o visión que tuvo Don Bosco en su juventud marcó toda su actividad posterior con los niños. Todo el mundo sabe que para trabajar con los niños, hay que amarlos; pero lo importante es que ese amor se manifieste en forma comprensible para ellos. Ahora bien, en el caso de Don Bosco, el amor era evidente, y fue ese amor el que le ayudó a formar sus ideas sobre el castigo, en una época en que nadie ponía en tela de juicio las más burdas supersticiones acerca de ese punto.

Los métodos de Don Bosco consistían en desarrollar el sentido de responsabilidad, en suprimir las ocasiones de desobediencia, en saber apreciar los esfuerzos de los chicos, y en una gran amistad. En 1877 escribía: "No recuerdo haber empleado nunca un castigo propiamente dicho. Por la gracia de Dios, siempre he podido conseguir que los niños observen no sólo las reglas, sino aun mis menores deseos". Pero a esta cualidad se unía la perfecta conciencia del daño que puede hacer a los niños un amor demasiado indulgente, y así lo repetía constantemente Don Bosco a los padres.

Una de las imágenes más agradables que suscita el nombre de Don Bosco es la de sus excursiones domingueras al bosque, con una parvada de rapazuelos. El santo celebraba la misa en alguna iglesita de pueblo, comía y jugaba con los chicos en el campo, les daba una clase de catecismo, y todo terminaba al atardecer, con el canto de las vísperas, pues Don Bosco creía firmemente en los benéficos efectos de la buena música.

La construcción de iglesias

El relato de la vida de Don Bosco quedaría trunco, si no hiciéramos mención de su obra de constructor de iglesias. La primera que erigió era pequeña y resultó pronto insuficiente para la congregación. El santo emprendió entonces la construcción de otra mucho más grande, que quedó terminada en 1868. A ésta siguió una gran basílica en uno de los barrios pobres de Turín, consagrada a San Juan Evangelista.

El esfuerzo para reunir los fondos necesarios había sido inmenso; al terminar la basílica, el santo no tenía un céntimo y estaba muy fatigado, pero su trabajo no había acabado todavía. Durante los últimos años del pontificado de Pío IX, se había creado el proyecto de construir una iglesia del Sagrado Corazón en Roma, y el Papa había dado el dinero necesario para comprar el terreno. El sucesor de Pío IX se interesaba en la obra tanto como su predecesor, pero parecía imposible reunir los fondos para la construcción.

"Es una pena que no podamos avanzar" --dijo el Papa al terminar un consistorio--. "La gloria de Dios, el honor de la Santa Sede y el bien espiritual de muchos fieles están comprometidos en la empresa. Y no veo cómo podríamos llevarla adelante"

--"Yo puedo sugerir una manera de hacerlo" --dijo el cardenal Alimonda.
--"¿Cuál? --preguntó el Papa.
--"Confiar el asunto a Don Bosco".
–"¿Y Don Bosco estaría dispuesto a aceptar?"
–"Yo le conozco bien" --replicó el cardenal--; "la simple manifestación del deseo de Vuestra Santidad será una orden para él".

La tarea fue propuesta a Don Bosco, quien la aceptó al punto.

Cuando ya no pudo obtener más fondos en Italia, se trasladó a Francia, el país en que había nacido la devoción al Sagrado Corazón. Las gentes le aclamaban en todas partes por su santidad y sus milagros y el dinero le llovía. El porvenir de la construcción de la nueva iglesia estaba ya asegurado; pero cuando se aproximaba la fecha de la consagración, Don Bosco repetía que, si se retardaba demasiado, no estaría en vida para asistir a ella. La consagración de la iglesia tuvo lugar el 14 de mayo de 1887, y San Juan Bosco celebró ahí la misa, poco después.

Muerte de Don Bosco

Pero sus días tocaban a su fin. Dos años antes, los médicos habían declarado que el santo estaba completamente agotado y que la única solución era el descanso; pero el reposo era desconocido para Don Bosco. A fines de 1887, sus fuerzas empezaron a decaer rápidamente; la muerte sobrevino el 31 de enero de 1888, cuando apenas comenzaba el día, de suerte que algunos autores escriben, sin razón, que Don Bosco murió al día siguiente de la fiesta de San Francisco de Sales.

Su cuerpo permanece incorrupto en la Basílica de María Auxiliadora en Turín, Italia.

Sus últimas recomendaciones fueron: "Propagad la devoción a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros. Ayudad mucho a los niños pobres, a los enfermos, a los ancianos y a la gente más necesitada, y conseguiréis enormes bendiciones y ayudas de Dios. Os espero en el Paraíso".

Cuarenta mil personas desfilaron ante su cadáver en la iglesia, y sus funerales fueron una especie de marcha triunfal, porque toda la ciudad de Turín salió a la calle durante tres días a honrar a Don Bosco por última vez.

Fueron tantos los milagros conseguidos al encomendarse a Don Bosco, que el Sumo Pontífice lo canonizó cuando apenas habían pasado cuarenta y seis años de su muerte (en 1934) y lo declaró Patrono de los que difunden buenas lecturas y "Padre y maestro de la juventud".

 

P. LEOCADIO GÁLAN BARRENA

 

 

 

Leocadio Galán  Barrena nace el 24 de febrero de 1910 en Calamonte (Badajoz). El menor de cuatro hermanos. Sus padres, Francisco Galán, pobre jornalero y María Barrena, ama de casa y empleada en muchas otras pues la economía familiar es de bajo rendimiento.

A la edad de 9 años ingresa en el Seminario Diocesano de Badajoz, alentado sobre todo por la protección de Don Primitivo, su cura párroco y la atenta mirada de su madre.

El 29 de junio de 1932 es Ordenado Sacerdote y el 2 de Septiembre de ese mismo año es enviado a Alcuéscar (Cáceres) cómo cura coadjutor y a los cinco años en 1937 será nombrado cura-ecónomo a la muerte de su predecesor.

En estos cinco primeros años su primera dedicación va a ser una gran labor con el coro parroquial, fomentar la devoción a la Eucaristía con los llamados Jueves Eucarísticos, organizar a los jóvenes bajo la organización de la Acción Católica, entre otras actividades.

Hasta aquí todo normal, un párroco que se dedica a su tarea pastoral dentro de lo ordinario de la vida de un pueblo.

En la noche del 31 de julio al 1 de agosto del año 1939 recibe la inspiración del Señor de dedicar su vida  a los niños, a los pobres y a los más necesitados en general. Recordemos que acabamos de salir de una guerra civil y el motivo de esta ha sido según nuestro protagonista una tremenda falta de formación. Para ello organiza una pequeña escuela parroquial a la que dará el nombre de Formación Cristiana. Está será la raíz de lo que es hoy el Instituto Religioso Esclavos de María y de los Pobres.

El 27 de Enero de 1990 entrega su vida a Dios después de toda una existencia aquí en la tierra en favor de los más necesitados y en especial de los niños por ser ellos los más débiles.

El 12 de Mayo de 2001 se abre el Proceso de Virtudes en la Diócesis de Coria-Cáceres para la Canonización del P. Leocadio.

 

¿Qué destacamos de este hombre, de este sacerdote y religioso?

Lo primero  que podemos decir que este es de esos hombres que se adelantan a su tiempo y parece que estuvieran hechos de una madera que debiera ser quemada en otras épocas. Vemos que se adelanta al Concilio Vaticano II en su opción preferencial por los más pobres y en un proyecto de encarnación en los ambientes rurales con los más necesitados.

Pero lo que verdaderamente vamos a destacar en la vida de este hombre es su pasión por el Reino de Dios, por construir la soberanía del Señor hasta los límites de querer clavar su vida en la cruz de la Formación Cristiana para dar su vida por el hombre al estilo de Cristo y para lograr su propia santidad.

No se hace sordo a la llamada de Dios y corresponde a su gracia al estilo de María, respondiendo que SÍ, que desea hacer un entrega total y radical de ella, de su vida, un abandonarse en definitiva en las manos del Señor, aunque suponga salir de la comodidad ordinaria de alguien que con pasividad no decide engancharse en ‘complicar’ su existencia en los caminos del Señor.

Y para llevar a cabo su obra de evangelización del pobre decide clavarse en la cruz de la Santa Esclavitud Formacionista:

 

1.        Y para ello lleva la cruz cantando más que cantar a la cruz. La vida del Esclavo Formacionista es tomar la cruz de cada día, la cruz que se nos presente. Cruces sencillas y pequeñas, cruces diarias y reales. Nada de romanticismo de cruces o cruces soñadas que nunca llevan a nada. Cruces verdaderas que se llevan con alegría.

2.       Y no sólo se llevan sino que el Esclavo ha de clavarse en la cruz para la tarea de la redención del pobre. Por tanto cruces sin Cristo es lo que nos pedirá el P. Leocadio a sus esclavos. Somos nosotros los que debemos clavarnos ahora para ayudar al Señor a que la tarea de la redención del hombre llegue a su fin definitivo.

3.       Estos dos puntos primeros nos llevaran a encontrar una obra, un instituto que ha dado, sigue dando y con nuestra correspondencia a la gracia de Dios seguirá dando, esclavos engendrados de amor y de cruz. Por lo tanto la solución es llevar la cruz, clavarse en ella y desde ella, desde la cruz de la Santa Esclavitud Formacionista, llevar el Pan de la Palabra de Dios y el pan de nuestro alimento diario a todo necesitado de ambas cosas. Llevar Amor a este mundo tan necesitado de caridad. Y llevar la Luz de una invitación a abrazar la fe.

 

Todo un espíritu de abandono en las manos de Dios. Un clavarse en la cruz para desde allí, en una total disposición en las manos de Dios, tratar de evangelizar al hombre de hoy con una preferencia por el más necesitado.

 

“Cuando venga el dolor a visitarme

y por lecho, tu cruz, Jesús me dieras,

besar quiero tu mano, aunque me hieras

y aunque llore el corazón

quiero cantarte:

¡Lo que quieras Señor,

lo que Tú quieras!”[1]

 

II.- BASES PARA UNA ESPIRITUALIDAD FORMACIONISTA

 

El P. Leocadio va ir construyendo su espiritualidad formacionista en una constante presencia de dejarse inundar por el Espíritu de Dios en su vida, en una profunda oración silenciosa a la escucha de la voz del Padre y en un contacto con la realidad histórica del tiempo en el que vive.

El contacto con cuatro realidades va a ir labrando una espiritualidad donde el trabajo y la oración van a ir conjugándose y van a ir dando fuerza la una a la otra.

1.- Trabajo:

·         La Acción Católica  y su apostolado de acción social.

·         El contacto con Don Bosco y su obra salesiana.

2.- Oración:

·         La regla benedictina va ir dando forma a una obra carismática que poco a poco se va institucionalizando.

·         Santa Teresa de Jesús va a ser su maestra en la vida de oración.

 

Cuatro van a ser los grandes pilares de la espiritualidad esclavista formacionista: La Eucaristía, María, la Iglesia y los Pobres.

Pero todo esto fundamentado en unos cimientos bastante profundos, los cuales deben de ser: la Humildad, la Pureza y la Caridad. Cimientos hondos  donde clavar con fortaleza y trabajo la Cruz de la Santa Esclavitud.

Veamos uno por uno los pilares de la Formación Cristiana, que deben de sujetar con intrepidez el techo de una vida en constante oración y llamada a la santidad:

1.- EUCARISTÍA. Cuántas veces nos va a decir que la vida del Esclavo debe ser una permanente Misa. Por lo cual la vida del esclavo debe girar en torno a la Eucaristía. Y sobre todo quiere fomentar un espíritu de oración a los pies de la Eucaristía, para que esa acción de gracias sea una continúa alabanza a lo largo de todo el día, de toda nuestra vida.

 

2.- MARÍA.  Esclavitud Mariana. Se hace esclavo de María con un solo motivo: imitar en todo a su Madre que se hizo la Esclava del Señor, y todo solamente por Amor. Su indicación será en todo momento un siempre a Dios por María. Todo lo pone en sus manos, para que Ella lo lleve al regazo de su Hijo.

 

3.- LA IGLESIA. Nada sin la Iglesia. Todo lo que hagamos y digamos sea en nombre de la Iglesia. A ella tiene un tremendo amor y veneración pues es nuestra Madre. Quiere caminar por tanto bajo las órdenes y consejos de su Madre la Iglesia y en unión de todos los hermanos que están bajo ella.

 

4.- LOS POBRES. Toda una vida de esclavitud al pobre, toda una vida de opción preferencial por los más necesitados, por los más débiles, por esa ‘chatarra’ humana cómo la llamaba él, de la que hay que tratar de sacar ‘objetos de valor’. Para él los pobres son sus amos, sus señores, sus dueños… A ellos se lanza por los caminos de la evangelización, y poco a poco se va dando cuenta de que por ellos es evangelizado. Asume la condición de pobre, de necesitado y de este modo se pone en los brazos de Dios ya que de Él sabe va a saca toda su riqueza, todo ese amor para dar a los demás. De esta manera elabora su consigna: “Tu mihi Domine et ego caeteris”. “Tú para mí Señor y yo para los demás”.

 

Toda una propuesta de vida para ser redentores al estilo de Cristo. Pero como no hay redención sin cruz, la suya es clavarse en la cruz de la Santa Esclavitud Formacionista y desde ella tratar de salvar muchas almas y tratar desde ella de ser lo más parecido a Cristo, de configurarse con Cristo y llegar de este modo a conseguir la santidad.

 

 

 

 

 

1.- RASGOS CARARACTERÍSTICOS DEL SISTEMA PREVENTIVO

 

LA EDUCACIÓN “INDIVIDUALIZADA”

 

El Sistema Preventivo exige por definición una auténtica preocupación por el individuo, por cada personalidad de los educandos, cada uno de los cuales ocupa el puesto central de un proceso educativo hecho de invitaciones, propuestas, posibilidades, opciones y decisiones.

 

·         Prestar atención al “ambiente”, al clima general adecuada nazca el afecto y la confianza de cada uno.

·         Llevar un registro de cada joven, hay que tener muy presente las observaciones a los chicos y los diferentes cambios que se van produciendo.

·         La relación educativa es incompleta y poco eficaz sino desemboca en la relación personal entre educador y educando, fundada en espontánea y abierta confianza, en colaboración leal y sincera, sobre los intereses del tiempo libre y los intereses profundos e interiores. El exponente más alto y constructivo de esa relación está representada en el encuentro personal.

·         El sistema de los paseos, como recurso en los casos difíciles para comprender, apaciguar o para revelar a alguno algo importante. Don Bosco creía que la amistad era el camino para la apertura y la confianza más profunda.

·         Una educación orientada hacia lo verdadero, lo bueno, lo bello; que sean en concreto traducidos a su estilo y búsqueda de la verdad (Lo verdadero), alegría, gozo, deporte y búsqueda de la belleza (Lo bello), honradez y sinceridad en la búsqueda del bien (Lo bueno).

 

LA PRESENCIA FRATERNA DEL EDUCADOR “ASISTENTE”

 

El concepto base del sistema educativo de Don Bosco radica en el “preventivo” entendido en su sentido positivo. Incluye tanto la necesidad de mantener alejadas las ocasiones peligrosas, las experiencias graves y seguramente negativas, como la necesidad de señalar el camino que debe seguir. Será por tanto un sistema preventivo y directivo.

Para Don Bosco no es pensable una seria educación sin el educador como causa eficiente dispositiva; sería tanto como ir contra la naturaleza de las cosas.

Al mismo tiempo la presencia del educador se configura como causa ejemplar en el dinamismo educativo, convirtiéndose en modelo con tal que posea algunas características que son principalmente:

 

·         El amor educativo, que para don Bosco implica benevolencia, promoción y reciprocidad.

·         El tacto pedagógico: Instrumento mediante el cual el amor pedagógico se traduce en acción, en el momento oportuno. Y esto con naturalidad y espontaneidad.

·         La autoridad como ejemplo: Para Don Bosco la educación es cosa verdaderamente del corazón y educar no es un problema, sino un acto de amor. Don Bosco ha intentado hacer buenos y santos a sus innumerables jóvenes, y de muchos de ellos ha hecho auténticos santos; pero el punto de partida de todo su trabajo de construcción espiritual ha sido siempre uno sólo: el corazón.

·         La religiosidad: No se podría poner en práctica el Sistema Preventivo sin un profundo sentido de la presencia de Dios en acción en el educando por estar bautizado, por ser Templo del Espíritu, habitáculo de la Trinidad.

·         La asistencia, pues, no significa vigilancia; tiene una función preservativa mediante la eliminación de elementos que puedan el desarrollo normal y el crecimiento de las fuerzas interiores, y está fundada en el concepto de fraterna y paternal presencia vigilante, amorosa con función iluminadora, dirigida sobre todo a construir, revitalizar y consolidar los gérmenes de vida ya presentes y fundamentalmente sanos.

 

Don Bosco ha definido al educador: Un ser consagrado al bien de sus alumnos. En otras palabras, la obra educativa sólo puede realizarse con un contacto continuo que exige mucho amor y mucho sacrificio. El amor llega hasta la ternura hecha de familiaridad para conocer a cada uno de sus alumnos, sin pretender formar en serie.

 

EL AMBIENTE EDUCATIVO DE LA “FAMILIA”

 

Del “poema pedagógico” de Don Bosco extraemos los siguientes puntos clave de la pedagogía familiar de Don Bosco:

 

·         No se puede educar en profundidad sin familiaridad y confianza. Es necesario que los jóvenes no sean solamente amados, sino de que se den cuenta de que se les ama… que, al ser amados en las cosas que les agradan participando en sus inclinaciones infantiles, aprendan a ver el amor en aquellas cosas que les agradan poco, como son, la disciplina, el estudio, la mortificación de sí mismos, y que aprendan a hacer estas cosas con amor.

·         La relación entre educadores y educandos es semejante a la del padre y los hijos o entre hermanos; pero requiere presencia continua y preveniente, en función de la colaboración, de la madurez interior.

·         La relación no se construye sin la “razón” que quiere decir sentido común, concretez, adhesión a la situación de los jóvenes.

·         El contexto de la relación está hecho de deber y de libertad gozosa.

·         Y todo para conseguir los objetivos de una verdadera educación: “el pan, el trabajo, el paraíso”

 

ESTE SISTEMA SE APOYA POR COMPLETO EN LA RAZÓN, EN LA RELIGIÓN Y EN EL AMOR

 

RAZÓN

 

En la pedagogía de Don Bosco significa: sentido común, concretez y adhesión a la realidad juvenil, flexibilidad en los planes, uso de la racionalidad en función preventiva y motivante.

 

RELIGIÓN

 

Don Bosco tenía una conciencia educativo-pastoral religiosamente orientada a la salvación “total” del joven. En este contexto Dios es el primer “servido” y la idea cristiana explícita supera todo neutralismo y genericismo ideológico, adhesión a cualquiera, la indiferencia por cualquier ideología. Esta finalidad se incluye en la misma formación humana porque el fin último de la educación es, según Don Bosco: “la educación moral, civil y científica de los jóvenes”; y también “la moralidad y la ciencia”; o bien “la alegría y el estudio”: fórmulas todas ellas que subrayan el ideal educativo-religioso concretamente “humanista”.

 

AMOR

 

En el estilo de Don Bosco puede traducirse por los siguientes términos: humanidad, cordialidad, acogida, dulzura, afectividad límpida y sincera.

El amor implica, pues, la buena relación pedagógica, el verdadero “estar con” para prevenir y formar, el estar juntos para colaborar; ayudar, promover el crecimiento e incluso defender de eventuales peligros, el amar incondicionalmente a pesar de las faltas con un afecto puro y limpio sin que se manche por egoísmos sensuales o apegos particulares.

 

 

2.- PEDAGOGÍA FORMACIONISTA

 

El primer documento que escribe el P. Leocadio sobre el espíritu Formacionista, es de 1939 y se llama “La Formación Cristiana ‘Reglamentos y normas por los que se ha de regir’”. Es todo un reglamento por el cual se tiene que regir el pequeño colegio que va a empezar a funcionar. Este documento tuvo que ser escrito entre Agosto y primeros de Septiembre, antes de que empezase el curso académico. Y son todos sus puntos un conjunto de reglas y normas, que básicamente llevan el espíritu de Don Bosco, todas ellas van a formar lo que vamos a denominar Pedagogía Formacionista.

 

2.1.- TODO POR LA JUVENTUD

 

Lo primero que observamos en nuestro tiempo es que la juventud abandona la Iglesia. Si no es después de la primera comunión, los que quedan dan ese paso definitivo al terminar el periodo de la Confirmación.

No podemos decir que el tiempo del P. Leocadio es mejor que el nuestro. Vemos como también la juventud por entonces deja las costumbres y practicas religiosas. Muchos chicos que habían seguido al padre, a finalizar la guerra civil le abandonan y se encuadran en movimientos militares.

 

“…, al terminarse la guerra comenzaron a organizar a los chicos mayorcitos encuadrándolos en lo que llamaban Fleyas y Pelayos, etc. Y como chiquillos, pues entusiasmados con las cosas militares […] popo a poco, o enseguida, vino la desbandada de los muchachos que desde hacia años me seguían, y no me abandonaban”.[2]

 

Lo que pretendo especificar aquí es ver que la juventud, en una época por unos motivos y en otras por otros, tienden a ir dejando de lado las cosas de la Iglesia.

Pero para ello el padre, para tratar de corregir esto va intentar a dar soluciones para que la juventud vuelva a las cauces de la Iglesia. Y de este modo surge la Formación Cristiana.

Y trata de crear un espacio donde los jóvenes jueguen y se diviertan en un ambiente sano. Y desde pasar a un bienestar espiritual. Está claro que la Formación debe de comenzar desde la formación humana para llegar a la cristiana.

Y sabe que debe buscar hacer una vida alegre y de cordialidad:

 

“Buscar por todos los medios hacer la vida alegre, movida, entusiasta y de dulzura inefable”.[3]

 

Sabiendo que después de crear un ambiente sano debemos buscar ante todo y sobre todo un bienestar espiritual.

 

“Puntos básicos para la vida y eficaz de la F.C. han de ser: vida de fe, firmeza en la piedad, amor a las prácticas de la religión, alegría y cariño, junto con amor al trabajo”.[4]

Pero para todo ello vemos que el P. Leocadio no se queda mirando a ver si vienen a él los jóvenes sino que se pone en movimiento para ir hacia ellos. Primero desde la oración:

 

“Y… fue tal la rabia que me dio [el asunto del abandono de los jóvenes] , que a decir verdad, me quejé al Señor. […] , cerradas las puertas de la Iglesia por algunos ratos, yo me echaba a los pies del Sagrario, en oración y penitencia, pidiendo al Señor que me diera luz, y me dijera lo que yo debía hacer en semejantes circunstancias ”.[5]

 

Luego pasa al compromiso, y crea un pequeña escuela de formación cristiana, ya que todo el mal de la guerra está según su parecer en una falta muy profunda de formación y educación en todos los aspectos.

 

“porque me parecía que la causa de haber utilizado a la masa obrera y campesina en el pueblo casi la toda, había sido la ignorancia y el abandono en la instrucción y en la religión”.[6]

 

Desde este momento, año 1939, la vida del P. Leocadio va ser una entrega radical a la juventud. Acabará diciendo en sus últimos días una de las frases de su gran maestro Don Bosco dirigiéndose a los jóvenes: “Vosotros me habéis hecho santo”.

 

2.2.- HERMANAMIENTO DE DON DOSCO Y EL P. LEOCADIO[7]

 

No hace falta que lo repita más veces, ya ha quedado más que demostrado que el P. Leocadio va a beber muchas de las veces de Don Bosco para elaborar su pedagogía formacionista. Pero lo que vamos a tratar de ver aquí es dos almas hermanas por sus muchos parecidos.

Últimamente se habla de hermanamiento de ciudades, así podemos hablar de Cuenca y Ronda, que son ciudades hermanas por sus muchas semejanzas. De tal forma podemos hablar de Don Bosco y el P. Leocadio que por sus muchos parecidos podemos ver que hay un auténtico hermanamiento.

Vamos a tratar de ver las siguientes características:

 

1.- Ambos van a estudiar en un seminario. Y desde su formación van a tener una predisposición para dedicarse a los más jóvenes.

2.- Don Bosco se orienta hacia los jóvenes desde el principio. Don Bosco se acerca a las cárceles de Turín y se da cuenta de que muchos de los jóvenes que en ellos se encuentran no se encontrarían allí si hubiesen recibido una buena educación. El P. Leocadio en la noche del 1 de Agosto de 1939 inspirado por el Señor decide dedicar su vida a los niños.

 

“Cuando allá, quizá de madrugada, a la una o a las dos de la noche sería, cuando me espabilé el sueño, no concebido, y de tal manera que me incorporé y encendí la luz, y me vino con tal fuerza el pensamiento de dedicar mi vida a los pobres con toda el ansia, y costase lo que costase. Y de momento con los niños…”.[8]

 

Con lo cual vemos en los dos unas necesidades de educación y formación para cambiar la situación y la forma de vida de los jóvenes de sus respectivas épocas.   

3.- Ambos llevan a sus madres a sus respectivas obras para dar un aire maternal sobre todo con los muchos huérfanos que se encuentran en los principios. La madre de Don Bosco es  Mamá Margarita, en proceso de beatificación y la madre del P. Leocadio es la Señora María más conocida ‘la abuela’.

4.- Ambos profesan un amor grande a la Virgen María. Don Bosco bajo la advocación de María Auxiliadora y el P. Leocadio bajo la advocación de Nuestra Madre de Misericordia.

5.- El P. Leocadio desde muy pocos años de vida sacerdotal va a tener una simpatía muy fuerte a la figura y a la vida de Don Bosco.

6.- Don Bosco se va a servir de paseos, teatros, bandas, música, veladas… para atraer a los chicos. El P. Leocadio va a seguir todo esto para motivar también a los jóvenes que están a su alrededor.

 

“Organice cada año algunas diversiones extraordinarias como: largos paseos en otoño y primavera, un día de gira cada trimestre y una o dos excursiones durante el curso a algún sitio interesante y ameno”.[9]

 

7.- Don Bosco cuenta historias a sus muchachos, compone obras de teatro, composiciones musicales… y todo esto lo va a ir copiando el P. Leocadio.

 

“Fomente las lecciones y ensayos musicales, coro e instrumental, gimnasia y declamación, y varias veces al año haga representar obras morales en el teatro y alguna película de cine bien censurada de antemano”.[10]

 

8.- Don Bosco quiere ser francisca, pero en uno de sus famosos sueños vemos que la Virgen le dice que no continúe por ahí. El P. Leocadio quiere ser salesiano pero una serie de normas se lo impiden. Continúa su trato con ellos [con los Salesianos] y al ver que no pueden ir a un pueblo pequeño aparece en su vida una frase que será famosa para si instituto: ‘a los pueblos iremos nosotros a llevar la obra de Don Bosco’.

9.- Ambos mueren en sábado a finales de Enero. Don Bosco el 31 de Enero de 1888 y el P. Leocadio el 27 de Enero de 1990.

10.- Ambos cómo hemos visto han dedicado su vida a los más pobres. Don Bosco a los niños de la periferia de las ciudades. El P. Leocadio a los jóvenes de ambiente rural.

 

2.3.- SISTEMA PREVENTIVO

 

El P. Leocadio para su sistema educativo va emplear, como ya dije anteriormente en el capítulo tercero, el sistema preventivo de Don Bosco que está basado en la ‘razón, religión y amor’. Vamos a ir viendo de que manera estos aspectos se van dando en la Formación Cristiana.

 

 

2.3.1.- RAZÓN

 

Una educación humana basada en la racionalidad. Un sistema basado en la educación por medio de la razón nunca as base de palos.

Una educación basada en el diálogo y así nos habla que el director de un centro formacionista lo primero que debe se ser es padre.

 

“El Director, mejor que superior, es padre, los otros superiores son otros tantos hermanos; los Formacionistas son los hermanos menores de donde todos formen como una familia”.[11]

 

Una educación que se basa en el cariño y en la dulzura. Un corregir no a base de palos sino de procurar hacernos amar para que luego de nos respete.

 

“Hay que usar siempre de castigos negativos y de manera que los que han sido advertidos queden más amigos nuestros que antes y nunca se retiren avergonzados de nosotros”.[12]

 

Una educación que se basa mucho en el juego. Donde el educador juega y se divierte con los niños. Pero saber hasta donde llega la broma y el momento de seriedad.

 

“Así como en los recreos todo ha de ser alegría, vivacidad y diversión, en el cumplimiento de los deberes, en el estudio, en la clase o en el taller, y sobre todo en la Iglesia se ha de exigir la seriedad y el recogimiento”.[13]

 

Una educación que aprovecha los teatros, la música, las veladas literarias, etc., para tratar de educar al joven en todos los aspectos.

 

“Fomente las lecciones y ensayos musicales, coro e instrumental, gimnasia y declamación, y varias veces al año haga representar obras morales en el teatro…”.[14]

 

2.3.2.- RELIGIÓN

 

Toda una formación de la que hay que sacar alguna consecuencia moral para la vida. No es un enseñar por enseñar sino saber aprender actitudes que nos lleven a un buen comportamiento.

 

“Procuren con gran cuidado deducir de las lecciones y experiencias algunas consecuencias morales”.[15]

La vida de la formación cristiana debe tener de base una vida sacramental seria. Sobre todo nos va hablar de los aspectos Eucarísticos y Penitencial, la verdad es que si se descuidasen estos aspectos la vida formacionista no prosperaría.

 

“La confesión y comunión frecuente y la Misa diaria son la base de la F.C. Pero nada de obligación. Si se descuidase la frecuencia de sacramentos no prosperaría”.[16]

 

En cuestión de prácticas de piedad no se necesita que sea abundante pero lo que se exija que sea de buena calidad.

 

“No se exigen prácticas extraordinarias de piedad, pero lo poco que se haga sea bien”.[17]

 

Nos habla también de la santidad. Si uno de los motivos de formación cristiana es motivar al joven a una vida de santidad. Por esta razón se recomienda a los superiores dar ejemplo en este aspecto.

 

“Trabaje cada día más por llegar a ser santo”.[18]

 

Como último aspecto me gustaría indicar que siempre lo ha sido y lo sigue siendo la práctica del catecismo.

“No nos hemos de contentar con la doctrina predicado desde el el púlpito y enseñado en nuestras Casas. Hemos de fundar catecismos en los barrios de los pueblos donde estemos y esparcirnos los domingos u otros días a los pueblos circundantes y, aunque sea con sacrificios, a cortijos y talleres, según donde el celo nos impulse”.[19]

 

2.3.3.- AMOR

 

Toda una educación que tiene que estar fundamentada en aspectos razonables y desde una mirada religiosa no convencería, es más, se vendría abajo si no estuviese cimentada desde el amor. Un amor al estilo de Cristo, un amor que tiene que verse respaldado desde el cariño que se debe mostrar a los chicos y chicas que uno está tratando de formar.

Por tanto una de las primeras medidas para ganarse la confianza de los jóvenes es nada de castigos bruscos, nada de golpes, todo debe de hacerse desde “una dulzura inefable”.[20]

 

“No con golpes sino con la mansedumbre y la caridad debemos hacérnoslos amigos nuestros”.[21]

 

La cabeza visible de la Formación Cristiana es el primero que debe de mostrar ese mostrar amar sin medida, pues lo primero es tratar “de hacerte amar, después te harás obedecer con facilidad”.[22]

“El director inspirado siempre por la caridad, tiene la suprema vigilancia de toda marcha escolar, espiritual y material de la Formación, pero su autoridad es exclusivamente paternal”.[23]

 

Creo que el padre se dio cuenta desde el principio que la pobreza formativa se podría superar creando un pequeño colegio para arrancar muchas carencias que existían por entonces. Hoy se sigue diciendo que  “la verdadera educación se propone la formación de la persona humana en orden a su fin último y al bien de las sociedades, de las que el hombre es miembro y cuyas responsabilidades tomará parte una vez llegado a la adolescencia”.[24]

Diez años antes de la fundación de la Formación Cristiana, cuando el P. Leocadio es tan sólo un seminarista de 19 años, ya se trata el tema de la educación por parte de Pío XI, el cuál nos dice:

 

“…la importancia suprema de la educación cristiana, no solamente para los individuos, sino también para las familias y para toda la sociedad humana, ya que la perfección de esta sociedad es resultado necesario de la perfección de los miembros que la componen. E igualmente, de los principios indicados resulta clara y manifiesta la excelencia insuperable de la obra de la educación cristiana, pues ésta tiende, en último análisis, a asegurar el Sumo Bien, Dios, a las almas de los educandos, y máximo bienestar posible en esta tierra a la sociedad humana”.[25]

Por todo ello el padre pretende desde la base una formación cristiana para que acompañada de la educación humana forjar una juventud trabajadora, alabada, fuerte y cristiana para Dios y los hombres de su tiempo, para la sociedad en que viven.

 

“El fin primario de la Porción Cristiana es: preservar del pecado a los que a ella pertenecen, facilitándoles todos los medios posibles para evitarlo. Y en  general: con una formación honda y prácticamente cristiana; y apelando a todos los recursos humanos para hacerles imposible el pecado.

Tiene como fin secundario, aunque muy especial: forjar una juventud laboriosa, honrada, vigorosa y cristiana para Dios y la patria”.[26]

 

Pero el padre ve que la gente tiene una carencia física le lleva a crear un ‘asilo de ancianos’[27] cómo le llamará el al principio. Donde se acoja a los ancianos que necesiten ser ayudados. El amor a Dios le lleva a darse al hombre, por ello la formación cristiana va a tener un tercer fin:

 

“ayudar al desvalido de cualquier edad”.[28]

 

Todo este amor el hombre necesitado, en especial en esta etapa por el joven le va hacer llegar a una etapa de adaptación. Recordemos que Dios se hace hombre para llegar al hombre, asume la condición humana, es lo que llamamos Encarnación. El P. Leocadio busca la manera de llegar al joven, y ve la realidad de abajarse a ellos para poder comprenderlos y desde su posición llevarles Pan de Humanidad y Pan de Dios. Poco a poco vemos que se va fraguando en su vida su ideal de redención.

 

“Ganarse la confianza de los Formacionistas procurando que se nos acerquen y suprimiendo todo motivo de que se alejen, adaptándonos a sus gustos y haciéndonos semejantes a ellos”.[29]

 

 

 

3.- CONSECUENCIAS PASTORALES DE UNA PEDAGÓGÍA FORMACIONISTA LLEVADA A LA PRÁCTICA SEGÚN EL P. LEOCADIO

 

 


 

 

1.        En la Formación Cristiana tenemos que procurar que ningún niño se vaya descontento de nuestro lado. Nunca reprender a un chico en presencia de los demás. De esta manera obededeceran con mayor docilidad.

2.       El fin de la Formación Cristiana es divertir  a los niños, entretenerlos con honestas y agradables diversiones. Pero lo primero es que entre esas diversiones para agradarles debe ser llevarles a Dios con una verdadera Formación Cristiana.

3.       Cuando uno viene en la Formación Cristiana le tenemos que quedar bien claro desde el principio que es un lugar religioso donde se procura formar buenos cristianos y ciudadanos honrados.

4.       Las dinámicas siempre deben de ser verdaderas catequesis para los niños. En la Formación Cristiana que se elimine la catequesis será simplemente un vulgar lugar de recreo. Por tanto, queda claro que el alma de la Formación es la parte religiosa, debilitándola y asfixiándola, también el cuerpo se agota y se muere.

5.       No queremos formar beatos en la Formación Cristiana, ni incluso chavales a los cuales asfixiándolos demasiado se ahogue y no quieran saber ya nada de la religión, ni de Dios, pero si que hay que atraer a los niños con toda clase de diversiones y luego una vez ya con nosotros crearles de un claro ambiente espiritual.

6.       El encargado de la formación Cristiana no puede hacerlo todo por sí mismo. Debe manifestar a todos los monitores una amplia confianza, que les interese y lo consulte, quien escuche y acepte de buen grado sus justas observaciones y propuestas, quien los aliente y estimule en sus labores con manifestaciones de confianza en privado y en público, a fin de acrecentar su autoridad y eficacia.

7.       El encargado ante cualquier dificultad o problema ha de saber acudir inmediatamente a los pies de Jesús, para alcanzar de su Corazón, luz, fortaleza y consuelo. Esto es válido para cualquier monitor.

8.       El encargado debe estar muy atento a que las funciones religiosas se desarrollen como una verdadera celebración festiva, que las dinámicas sean verdaderas catequesis educativas en todos los sentidos, debe procurar que en la Formación Cristiana, la moralidad se desarrolle debidamente. Para todo esto la ayuda de los monitores en las diferente actividades es fundamental.

9.       El encargado debe desarrollar unas directrices que todos saben y deben acatar si quieren seguir la marcha de la formación.

10.    Los monitores son los primeros que tiene que procurar que en la Formación Cristiana reine el orden y la disciplina.

11.     Desde el principio si un monitor no responde al semblante que debe tener un monitor formacionista debe invitársele a que salga inmediatamente.

12.    No nos asusten los fracasos que podamos tener con los chavales. Lo importante es que nosotros procuremos darles una verdadera formación. Todo se verá compensado con nuestras fatigas, desengaños y sacrificios.

13.    El monitor debe ser un hombre o mujer de verdadera caridad pues es eso lo que debe transmitir al chico/a.

14.    El monitor debe ser también un hombre o mujer que trabaja con esfuerzo la virtud de la pureza.

15.    Podemos tener preferencias por ciertos chicos o chicas, pero tenemos que tratar de que no se note o incluso muchas de las veces dedicarnos más tiempo aquellos que son más desagradables y antipáticos.

16.    Si algún monitor no es capaz de tratar con los chicos directamente, pero desea de todas todas, en la Formación Cristiana, se le puede orientar a otras actividades.

17.    Si algún chaval se da cuenta que su monitor está faltando en algo grave, especialmente en los puntos más delicados de la vida cristiana, su apostolado dentro de la Formación Cristiana se va resistir de manera notable.

18.    La virtudes que deben estar en todo monitor son: la caridad con los demás monitores, la obediencia al encargado de la Formación, amor al trabajo, huir del ocio, frecuentar los sacramentos especialmente el sacramento de la Alegría (Confesión) y la Eucaristía.

19.    El monitor a la hora de desarrollar un tema dentro de una dinámica debe adaptar su lenguaje a las distintas edades que nos encontramos en cada grupo.

20.   Dentro de los chavales que nos encontramos en la formación Cristiana, los más pobres, los más abandonados... serán acogidos y atendidos con preferencia, pues tienen más necesidad de ayuda.

21.    A los chavales más díscolos también pueden ser admitidos en la Formación siempre que no sirvan de escándalo  y manifiesten deseos de una conducta mejor.

22.   El secreto del arte pedagógico y clave del éxito de nuestra Formación, es y será siempre ese fraternal, paternal y maternal amor.

23.   Tenemos que estar muy atentos de que los chicos y chicas mantengan los locales de la Formación Cristiana con orden y limpieza.

24.   Muy importante es la música dentro de la Formación, puede ser un estímulo muy eficaz a la hora de trabajar con el joven.

25.   Otra actividad muy fuerte y atractiva deben ser los teatros, bailes, etc…para las diferentes veladas. El chaval se debe sentir protagonista y ocupado en los diferentes momentos de nuestra formación.

26.   Los paseos también son muy interesantes. Una agradable meta que alcanzar, un programa establecido de antemano, descrito y juntado con colores vistosos, una organización diligente y maternal, y una correcta ayuda e incluso una prudente largueza para contentar bien el estómago, y un alegre complemento de juegos y cánticos, sin olvidar nunca la piedad eucarística y la filial devoción a la Virgen.

27.   Una alentadora sonrisa constituye precisamente la tradicional “buena cara” que tanto recomendaban S. Juan Bosco y el siervo de Dios Miguel Rua; esa “buena cara” que fascinando santamente a multitudes de jovencitos fue, es y será siempre la clave y el secreto de tantos éxitos.

28.   En la formación hace falta siempre un tesoro de iniciativas, pero coordinadas y sostenidas por la unión de los cerebros y los corazones.

29.   La caridad es paciente; y quien haya vivido en el ambiente de la formación se habrá convencido de que la paciencia tan necesaria a todos, debe poseerse allí en buenas dosis y practicarse con firmeza inalterable.

30.   Tened cuidado de no hablar mal o chancear acerca de las cosas que los jóvenes tienen en aprecio, aunque no sean buenas, como la patria, las ropas o los amigos, no os burléis de su nobleza, si son nobles, ni de su pobreza si son humildes, ni de su escasa inteligencia si son tardos en aprender; ni de su fisonomía o defectos corporales; no permitáis que los jóvenes hagan a sus propios compañeros objeto de risa. Guardémonos nosotros también de hacer lo mismo; no relatemos hechos que son deshonrosos para el pueblo o la familia de alguno, ni bromeemos a costa de su apellido si tuviera un significado ridículo o ambiguo. Nadie puede imaginar lo ofendidos que se sienten los jóvenes por ciertas frases y lo presenten que tienen en su corazón durante mucho tiempo todo lo que consideran una ofensa.

31.    Es cosa muy importante y útil para la juventud el obrar de tal modo que jamás un muchacho se aleje de nosotros descontento. Trata de hacerte querer y te harás obedecer; además con toda facilidad.

32.   Conocer los jóvenes y para tratarlos con bondad, con delicadeza, mediante una labor diligente y sacrificada, evitando los modales ásperos, las palabras humillantes y ofensivas, los resentimientos, los elogios imprudentes y rehuyendo especialmente los afectos y amistades particulares, plaga y mina de toda obra educativa.

33.   La lección catequética de toda dinámica debe haberse preparado con exquisito cuidado.

34.   Los monitores deben ser la puntualidad personificada en cada una de las actividades. En caso de que no pueda llegar a algo en concreto debe hacerse sustituir para que la actividad que se realiza no quede coja.

35.   A la hora de regañar hay que utilizar palabras que animen, nunca palabras que humillen: alabe a quien lo merezca y sea parco en el censurar.

36.   Si hay que reprender hay que hacer lo de tal manera que la prudencia brille en todo momento. Ante todo para que la reprensión sea provechosa.

37.   En las diversiones y horas libres se debe procurar que todos participen en el juego y el monitor el primero con ellos. Es norma de sabio educador el saber entremezclar de risa y de juego las ocupaciones serias, el preparar el placer con la fatiga y el recrear la fatiga con el placer.

38.   La risa de los niños ha sido llamada “la música de Dios”. Pero para que el recreo sea alegre, debe transcurrir en medio de la mayor libertad. La menor sombra de coacción en los juegos se les hace instante odiosa a los muchachos. Los juegos son el asilo de su libertad, y además es precisamente en el ardor de la libre expansión del juego donde el alumno da a conocer toda su naturaleza y todo cuanto es sin fingimientos ni reservas.

 

 

 

COMPORTAMIENTO EJEMPLAR DEL MONITOR EN LA FORMACIÓN CRISTIANA

 

·         El monitor formacionista viene la Formación no a divertirse, si a pasarlo bien, pero a procurar que los que se diviertan en todo momento sean los niños. Nosotros siempre estaremos para ellos, no ellos para nosotros.

·         Puntualidad. El monitor es el primero en llegar al sitio que corresponde según horario.

·         Un monitor debe ser ejemplo para todos los chavales. Jamás tocará a un niño.

·         Nunca dejará por ningún motivo al grupo abandonado o dejado de la mano de Dios simplemente porque no le gusta los chavales que le han tocado.

·         Los pilares fundamentales de la formación son los sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía, por tanto tenemos que cuidarlo con exquisito cuidado. Los monitores deben ir por delante de los chavales. Ellos deben ver que nos confesamos y que participamos plenamente del sacramento de la Eucaristía

·         Ningún monitor debe reñir con otro monitor delante de los chavales.

·         El monitor chico que se deje de ligar con la chicas y al revés.

·         Tratar de no fumar delante de los chavales.

·         Las dinámicas deben de ir al grupo bien preparadas y adaptadas antes de llegar al grupo.

·         El primero que tiene que motivar a los chavales en los juegos, las canciones y las diferentes actividades es el monitor. No podemos ver monitores amorrinaos, para ello es mejor que abandonen el campamento.

 



[1] AGF, CA: Galán, L., Cadenas de Amor y Cruz, n. 12. Repertorio Musical Esclavista, 1955.

 

[2] AGF: Autobiografía, IJ. Galán, L., Mis Memorias, El Libro de mi Alma, 1974-1982, pág. 39.

[3] AGF, CA.: Galán, L., Reglas y Normas, n. 2. La Formación Cristiana, 1939, pág. 4.

[4] AGF, CA.: Galán, L., Reglas y Normas, n. 2. La Formación Cristiana, 1939, pág. 4.

 

[5] AGF: Autobiografía, IJ. Galán, L., Mis Memorias, El Libro de mi Alma, 1974-1982, pág. 39.

[6] AGF: Autobiografía, IJ. Galán, L., Mis Memorias, El Libro de mi Alma, 1974-1982, pág. 40.

[7] Conferencia dada por el P. Rafael Alfaro, Sacerdote Salesiano, en Alcuéscar el 19 de Octubre de 2002, en la III Semana Formacionista.

[8] AGF: Autobiografía, IJ. Galán, L., Mis Memorias, El Libro de mi Alma, 1974-1982, pág. 40.

[9] AGF, CA.: Galán, L., Reglas y Normas, n. 2. La Formación Cristiana, 1939, pág. 7.

[10] AGF, CA.: Galán, L., Reglas y Normas, n. 2. La Formación Cristiana, 1939, pág. 7.

 

[11] AGF, CA.: Galán, L., Reglas y Normas, n. 2. La Formación Cristiana, 1939, pág. 5.

[12] AGF, CA.: Galán, L., Reglas y Normas, n. 2. La Formación Cristiana, 1939, pág. 5.

[13] AGF, CA.: Galán, L., Reglas y Normas, n. 2. La Formación Cristiana, 1939, pág. 8.

[14] AGF, CA.: Galán, L., Reglas y Normas, n. 2. La Formación Cristiana, 1939, pág. 7.

[15] AGF, CA.: Galán, L., Reglas y Normas, n. 2. La Formación Cristiana, 1939, pág. 7.

[16] AGF, CA.: Galán, L., Reglas y Normas, n. 2. La Formación Cristiana, 1939, pág. 9.

[17] AGF, CA.: Galán, L., Reglas y Normas, n. 2. La Formación Cristiana, 1939, pág. 9.

[18] AGF, CA.: Galán, L., Reglas y Normas, n. 2. La Formación Cristiana, 1939, pág. 5.

[19] Galán Barrena, L., En la Entraña del Mundo Peor, Madrid 1959, pág. 205.

[20] AGF, CA.: Galán, L., Reglas y Normas, n. 2. La Formación Cristiana, 1939, pág. 4.

[21] AGF, CA.: Galán, L., Reglas y Normas, n. 2. La Formación Cristiana, 1939, pág. 4.

[22] AGF, CA.: Galán, L., Reglas y Normas, n. 2. La Formación Cristiana, 1939, pág. 4.

[23] AGF, CA.: Galán, L., Reglas y Normas, n. 2. La Formación Cristiana, 1939, pág. 5.

[24] CONCILIO VATICANO II, “Gravissimum educationis”, n. 1, BAC, Madrid 1965, pág. 704.

[25] Pío XI, Divini Illius Magistri, n. 5, El Magisterio Pontificio Contemporáneo, BAC, Madrid 1992, pág. 402.

[26] AGF, CA.: Galán, L., Reglas y Normas, n. 2. La Formación Cristiana, 1939, pág. 1.

[27] AGF, CA.: Galán, L., Reglas y Normas, n. 2. La Formación Cristiana, 1939, pág. 10.

[28] AGF, CA.: Galán, L., Reglas y Normas, n. 2. La Formación Cristiana, 1939, pág. 1.

[29] AGF, CA.: Galán, L., Reglas y Normas, n. 2. La Formación Cristiana, 1939, pág. 4.