Esta es
pues todo comienza en la casa
que tiene alquilada frente al atrio de
trasera de la misma, nunca la parte
más noble, podríamos decir. Al poco tiempo, 1942-43 se trasladaron a
un antiguo cuartel de
amplia y cómoda que aquellas otras.
En
esta Casa se ora y se trabaja. La oración en común: Eucaristía, Oficio Divino,
Adoración Eucarística,
Rezo del Sto. Rosario, oración en silencio.
El trabajo aquí es múltiple:
la atención a las personas residentes, Casa de la misericordia (60 personas) y
todo cuanto esto conlleva de aseo personal, medicación, visitas a médicos,
paseos, talleres, limpieza, charlas personales
y
a todos, oración con ellos, etc. Atención a grupos de niños y jóvenes,
Formación Cristiana, por medio de catequesis,
charlas, convivencias, campamentos, deporte, etc. atención a Parroquias;
capellanía del Centro de grandes inválidos del Imserso.
Acogida de peregrinos. Editar la revista Luz de Redención, que es mensual. Hay
residencia sacerdotal.
Se
atiende a religiosas mediante Retiros, Ejercicios Espirituales y Confesiones y
Dirección Espiritual.
Es
la casa de Formación: aspirantado, postulantado y noviciado. Aquí está el archivo general de
la Obra,
y
se está llevando a cabo el proceso de beatificación del Fundador. Hay una casa
de retiro en el Valle de la Jara.
Todo
lo que supone mantener la casa acogedora y en buen estado para los grupos que o
las personas y familias que nos visitan.
Es
la residencia del Superior General.
Es ésta una casa muy abierta,
y procura ser “el palacio del pobre” tal y como nos enseñó el Fundador; a todos
acoge con suma fraternidad y
especial caridad. Creemos y pensamos que esta Casa es el milagro de la
Providencia.
El Señor nos sustenta y nutre y alimenta con su
Eucaristía y con sus ayudas por medio de personas o Instituciones.
Formar cristianamente a los
niños y jóvenes y atender a los pobres y desvalidos, plan que se viene
cumpliendo
con fidelidad y que responde a
la promesa hecha por nuestro Fundador al Señor y a
Este plan fue y es la tarea de nosotros, sus
seguidores, en el Instituto que fundó de “Esclavos de María y de los Pobres”.
Esta
comunidad expresa la entrega pujante y viva que oferta la juventud y la ilusión
por asemejarse cada vez más
a Cristo, en la atención a
los más pobres, especialmente. Se pone de relieve uno de los pilares de nuestra
espiritualidad:
amor a los pobres.